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Las imágenes virales: ¿valen más que mil palabras?

Última actualización: marzo 27th, 2020

Este artículo se basa en el debate que surgió en un grupo feminista de WhatsApp. Sí, de WhatsApp. Porque, en estos tiempos que corren, cualquier lugar donde se produzca una discusión crítica, constructiva y racional me parece digno de fuente informativa.

El detonante fue la oleada de imágenes virales que afloraron cuando se conoció la noticia de la muerte de Laura Luelmo, la profesora zamorana de Huelva. Pero ¿qué significan exactamente estas imágenes?

Antes de nada, me gustaría matizar que, con este artículo, no se pretende «criticar por criticar» ni se trata de que las «feministas siempre nos estemos quejando de todo». Tampoco es un juicio hacia las personas que usan y comparten estas imágenes. Estamos ante una simple y llana reflexión sobre esta nueva forma de expresión que nos encontramos.

Horas después de conocer la noticia, era casi imposible abrir el WhatsApp y no encontrarse con alguna de estas imágenes en perfiles, grupos y estados. La expresión «una imagen vale más que mil palabras» ilustra perfectamente lo que está ocurriendo: la gente encuentra en el gesto de compartirlas una manera de expresar su dolor y tristeza.

Definitivamente, estas personas no tienen ningún tipo de maldad ni mala fe, no ganan nada con ello, y las imágenes, como tal, no son dañinas ni aberrantes. Aun así, a mí, y creo que no soy la única, algunas de ellas me han provocado siempre cierto malestar. ¿Rechazo? No. Por ello, veo necesario volver a la expresión «una imagen vale más que mil palabras» y darle una vuelta porque, quizás, esto no sea del todo cierto.

A continuación, se enumeran cinco reflexiones sobre las imágenes virales que han surgido a raíz de la muerte de Laura, pero que son fácilmente aplicables a cualquier otra situación:

1. ¿Victimizan a la mujer?

Las imágenes muestran mujeres o niñas tristes, llorando. Efectivamente, la noticia es triste ¿en qué escenario la muerte de una joven de forma violenta puede no ser trágica? En el debate se proponen alternativas donde la mujer aparezca empoderada y, en lugar de desconsuelo, se muestre rabia y enfado, que no es para menos.

2. ¿Apelan solo a lo sentimental?

Las imágenes están provocando reacciones emocionales, pero, en realidad, no reivindican nada.

3. ¿Nos muestran que no todos los casos reciben la misma atención?

Las imágenes virales surgen cuando el caso se mediatiza excesivamente y tenemos que recordar que, en 2018, ya son más de 90 las mujeres que han perdido la vida a manos de un hombre.

4. ¿Banalizan el problema?

Las imágenes no muestran el alcance real de la violencia contra la mujer y tienden a simplificar. En este caso, las imágenes muestran la importancia de luchar contra la violencia en las calles, pero no hacen alusión a la que se da, por ejemplo, en las viviendas. Las cifras de este año, según feminicidio.net, muestran que son 5 las mujeres que han muerto en circunstancias similares a las de Laura, en la calle, mientras que son al menos 47 las que lo han hecho a manos de su pareja o marido, en casa. Por otro lado, el mensaje de «No es no» no contempla que, por ejemplo, un silencio, también pueda significar «no».

5. ¿Ponen el foco únicamente en la mujer?

Cada vez está más denunciado, pero cuando se trata de violencia de género, las mujeres, como víctimas, son las únicas que entran en la foto. Sería cuanto menos interesante dirigir la mirada hacia los hombres, los potencialmente victimarios, y empezar a reflexionar sobre qué se está haciendo mal. ¿Cómo es posible que cada año casi un centenar de mujeres mueran por el mero hecho de ser mujeres?

Aparece una propuesta de solución:

Esta imagen consigue tocar y hacer frente a todos los puntos que se han explicado anteriormente y, aunque no podemos afirmar que sea perfecta, es la más aclamada por el grupo.

No hemos llegado a ninguna conclusión, pero el debate fue sin duda un ejercicio bonito. Al final nos quedamos con esta realidad: una imagen, por sí misma, es incapaz de mostrar una realidad tan compleja como esta de una manera fiel, clara y reflexiva.

Lo voy a dejar ahí, pero no me despido sin mencionar las dos ideas con las que creo que nos deberíamos quedar:

1. La importancia de encontrar entornos donde exista un cuestionamiento constante de la realidad. Donde los debates sean abiertos, inviten al crecimiento personal, al aprendizaje y, sobre todo, nos saquen del conformismo y la insensibilidad.

2. La importancia de la sororidad, el apoyo mutuo, la lucha común. Porque la unión hace la fuerza y casos como el de Laura nos recuerdan que aún queda mucho por hacer y que nos queremos vivas, libres y sin miedo.

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